Reactivación parcial del aguacate michoacano: números que no cierran y presiones por inseguridad
México.— A tres días de que Estados Unidos restringiera las exportaciones de aguacate proveniente de Michoacán, el gobierno mexicano anunció este sábado 8 de agosto que el flujo se restableció “en un 85 %”. El dato, difundido por Julio Berdegué —ahora asesor de asuntos agroalimentarios del T-MEC—, suena a victoria. La letra chica, no tanto.
Según el propio Berdegué, el 75 % de los empaques del estado están habilitados y esos empaques concentran el 85 % del volumen. Es decir: se recuperó casi todo el volumen que salía de las plantas ya autorizadas, no el 85 % del potencial total de Michoacán. La alerta de seguridad Nivel 4 sigue vigente en el estado gobernado por Alfredo Ramírez Bedolla. Las negociaciones continúan “para llegar al 100 %”. Mientras tanto, versiones previas hablaban de un primer acuerdo de apenas mil toneladas. La diferencia entre mil toneladas y el 85 % del volumen habitual es abismal; alguien está midiendo con dos reglas distintas.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, salió a respaldar el relato oficial. En X destacó la coordinación entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (Omar García Harfuch), la Defensa y la Secretaría de Agricultura. Publicó una foto con Harfuch y subrayó que “el negocio del aguacate es mutuamente beneficioso”. También insistió en que, bajo el liderazgo de Donald Trump y Claudia Sheinbaum, la cooperación “sigue dando resultados”. La reactivación se limita a municipios específicos —Tancítaro, Tacámbaro, Uruapan y el corredor Morelia-Pátzcuaro—. Fuera de esa geografía controlada, la alerta Nivel 4 se mantiene. Es decir: se abrió una ventana operativa, no se resolvió el problema de fondo.
El contragolpe californiano
Mientras México celebra la reapertura parcial, la Comisión del Aguacate de California aprovecha la crisis para empujar una medida que lleva años buscando: un cupo arancelario estacional dentro de la revisión del T-MEC. La propuesta es clara. Entre marzo y septiembre, los envíos dentro de un volumen autorizado pagarían la tarifa normal; todo lo que exceda enfrentaría un arancel más alto. En la práctica, se trata de un techo de importación disfrazado de herramienta comercial.
Ken Melban, presidente de la comisión, no se anduvo con rodeos: los cárteles no pueden “explotar” el tratado para perjudicar a los productores estadounidenses. El argumento mezcla seguridad y competencia de mercado. Los volúmenes michoacanos, aseguran, presionan los precios justo cuando California cosecha. A eso suman el hallazgo, el 4 de agosto, de una larva sospechosa de Macrocopturus aguacatae (barrenador de rama) en una empacadora mexicana. La identificación no fue concluyente, pero el dato ya está en la mesa de negociación.
Lo que no se dice
La narrativa oficial presenta la reactivación como un éxito de la diplomacia bilateral y de la coordinación en seguridad. Lo que queda fuera del marco es más revelador:
- La alerta Nivel 4 no se levantó. Solo se abrió una excepción operativa en zonas específicas.
- El volumen recuperado corresponde a los empaques ya habilitados, no a una normalización general.
- California no está pidiendo seguridad; está pidiendo protección comercial y usa la crisis de seguridad como argumento de peso.
- México celebra un 85 % que, según la propia explicación oficial, es el 85 % de lo que ya estaba autorizado, no del total posible.
El aguacate michoacano sigue siendo un negocio de alto valor y alta vulnerabilidad. Mientras las autoridades de ambos países negocian el porcentaje restante, los productores californianos ya están escribiendo la siguiente cláusula del T-MEC. Y la alerta de seguridad, esa que justifica tanto el cierre como la reapertura controlada, permanece intacta.
