Tras pasar 3 meses detenida por error, psicóloga venezolana da terapia a migrantes y enfrenta posible deportación

Lila Romero, la venezolana indocumentada que ganó tracción en medios tras su hazaña de brindar terapia a migrantes detenidos por el ICE, también enfrenta el juicio de su propia deportación.
Dallas, Texas Tras pasar tres meses y medio detenida por ICE por un error con una placa, la psicóloga venezolana Lila Romero convirtió su encierro en el centro de detención de Bluebonnet, Texas, en un consultorio improvisado para ayudar a otras migrantes. Hoy, en libertad en Dallas y a semanas de su audiencia definitiva donde se definirá si es deportada, reorganizó su carrera para dar terapia a mujeres que, como ella, vivieron el proceso migratorio en detención.
Dallas, Texas.— Lila Romero, psicóloga venezolana de 47 años y solicitante de asilo en Estados Unidos, enfrenta su audiencia definitiva en la corte a finales de septiembre, donde se definirá si puede quedarse en el país o será deportada a Venezuela.
Mientras espera la resolución, la mujer que pasó tres meses y medio detenida en el centro de Bluebonnet, en Anson, Texas, reorganizó su carrera: ahora dirige grupos de apoyo en redes sociales para migrantes y ofrece terapia en línea a mujeres que conoció en detención.
"Me niego a vivir con miedo. Prefiero quedarme y voy a hacer todo lo posible por quedarme, pero ya tengo un plan de contingencia. Si me toca volver, seguiré atendiendo a mis pacientes en Estados Unidos en línea", dijo en entrevista con Univisión.
Romero, quien vive en Dallas y en Instagram lleva el proyecto @despertarenfamilias, asegura que la experiencia en detención le dio un giro total a su profesión.
"Al haberlo vivido en primera persona, ahora me puedo dirigir a personas que hayan pasado por una experiencia migratoria".
La detención que inició por una placa
Todo se remonta al 9 de enero de 2026. De acuerdo con medios locales, Lila fue arrestada por agentes de ICE durante una parada de tráfico. Conducía un vehículo del negocio familiar de venta de autos sin la placa reglamentaria y, según contó, no se había percatado.
De Dallas fue trasladada al centro de Bluebonnet, a tres horas de su casa, donde permaneció recluida tres meses y medio. Había llegado a Estados Unidos en 2024 con visa de turista y luego solicitó asilo para escapar de la crisis económica, política y social de Venezuela.
Adentro, para sobrellevar la falta de privacidad y el encierro, se imaginó que no estaba presa, sino trabajando. Las mujeres del dormitorio empezaron a buscarla para pedirle ayuda.
"Así es como me convertí en terapeuta y seguí el proceso de varias de las mujeres con las que conviví. El hecho de acompañarlas me sirvió para sobrellevar la rutina", relató.
Dice que lo que más observó fueron los efectos del estrés agudo: ataques de ansiedad y de pánico, insomnio, urticaria nerviosa, problemas gastrointestinales y alergias. "Todo esto es psicosomático", explicó.
Por eso improvisó talleres con herramientas y ejercicios para sus compañeras. "A mí aquello me salvó".
Al salir, les dejó tarjetas hechas a mano con su número. Varias la han contactado ya en libertad para seguir la terapia. Otras, afirma, siguen detenidas o fueron deportadas.