ESPACIO RESERVADO PARA BANNER HORIZONTAL SUPERIOR (728x90)
Destacada

Ya no las quieren en el partido: diputadas Nayeli Salvatori y Elvia Graciela Palomares con un pie fuera de Morena

México.— Las diputadas de Morena Nayeli Salvatori Bojalil y Elvia Graciela Palomares Ramírez ya enfrentan las consecuencias de haber hablado con demasiada soltura. Sus comentarios en el podcast Descasadas, donde se refirieron a hombres de la tercera edad con frases como “huelen a baúl del recuerdo” y “ya se están pudriendo”, no pasaron desapercibidos. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) les suspendió temporalmente sus derechos partidistas internos mientras se resuelve el fondo del expediente CNHJ-PUE-552/2026.

La medida es clara: mientras dure el procedimiento, ambas legisladoras no podrán participar, deliberar, votar, postularse ni ejercer cargos o representaciones dentro de las estructuras formales de Morena. La suspensión no afecta sus funciones públicas como diputadas, pero sí les cierra la puerta a la vida orgánica del partido. Además, la comisión les ordenó abstenerse de cualquier expresión, broma o contenido que pueda considerarse edadista o discriminatorio por edad, apariencia, salud u otras categorías protegidas, ya sea en redes, entrevistas o cualquier medio.

El mensaje político detrás de la resolución no es menor. Tanto la dirigente nacional Ariadna Montiel como la presidenta Claudia Sheinbaum han insistido en reforzar un discurso de respeto y valoración hacia las personas mayores. Que dos diputadas de su propio partido se permitieran ese tono generó molestia suficiente para activar el aparato disciplinario. Resulta revelador que un movimiento que se presenta como defensor de todas las causas de inclusión reaccione con contundencia cuando el agravio va dirigido a hombres de edad avanzada, un sector que históricamente ha sido menos protegido por el lenguaje progresista contemporáneo.

Nay Salvatori, por su parte, salió a reconocer el golpe. En un video difundido en redes se definió como “una de las mujeres más funadas”, admitió que cometió “un error grave” y dijo haber cruzado la línea. Relató que la presión de los últimos días la tentó a volver a tomar antidepresivos, que atacaron a personas cercanas y que reaparecieron polémicas anteriores. “Lo asumo y lo dejo en manos de Dios”, escribió. El tono de víctima y arrepentimiento llegó después de que el partido ya había actuado.

El caso deja varias lecturas. Por un lado, muestra que dentro de Morena sí existe capacidad de reacción cuando ciertos comentarios generan ruido mediático y chocan con la narrativa oficial. Por otro, plantea la pregunta de si la sensibilidad hacia el edadismo se aplica con la misma rigor cuando el blanco no son hombres mayores o cuando los comentarios salen de figuras con mayor peso político. Las diputadas no inventaron el desprecio generacional; simplemente lo dijeron en voz alta y en el momento equivocado.

Mientras la CNHJ resuelve de fondo, Salvatori y Palomares Ramírez quedan temporalmente fuera de la toma de decisiones internas del partido. El episodio sirve como recordatorio de que, en la política actual, el margen para el humor o la provocación se reduce drásticamente cuando choca con la línea discursiva que el poder quiere sostener.

ESPACIO RESERVADO PARA BANNER HORIZONTAL INFERIOR (728x90)