Daniel Ortega inicia persecución transnacional contra líderes opositores al régimen nicaragüense

Daniel Ortega, copresidente de Nicaragua junto a Rosario Murillo. El régimen sandinista enfrenta este lunes una denuncia ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por perseguir a líderes opositores también fuera del país: confiscaciones, privación de nacionalidad y ataques en el exilio, un patrón que el informe de Naciones Unidas describe como represión más allá de las fronteras.
Ginebra, Suiza El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ya no se limita a encarcelar y despojar de nacionalidad dentro de Nicaragua: persigue a dirigentes opositores en el exilio, con confiscaciones, ataques y hostigamiento en países de acogida. El líder campesino Medardo Mairena lo denunció este lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El mismo día, el informe de Naciones Unidas confirmó que Managua extendió la represión más allá de sus fronteras. El golpe recae sobre la diáspora en Costa Rica, Panamá, Honduras y Miami.
caribe.mx
Redacción
Ginebra, Suiza.— Medardo Mairena, coordinador de la Gran Confederación Opositora Nicaragüense, se presentó ante el Consejo de Derechos Humanos —el órgano de 47 Estados que vigila las garantías fundamentales— como “expreso político y apátrida” y acusó al régimen sandinista de agravar una persecución que cruza aduanas.
En su intervención señaló confiscaciones y la privación de nacionalidad como herramientas del Estado. Nombró a opositoras como Claudia Munguía y Telma Montenegro Tour. Relató que hay dirigentes que buscaron “refugio en Costa Rica” y después sufrieron “un segundo ataque armado”, un episodio nuevo de la misma campaña. Pidió a los Estados proteger a quienes “siguen desaparecidos” e instó al Consejo a mantener el escrutinio “para garantizar la rendición de cuentas”.
Mairena no habla desde un escritorio ajeno al caso. Fue condenado en 2018 a 261 años por terrorismo, amnistiado, detenido de nuevo en 2021 cuando intentaba competir por la presidencia y expulsado en 2023. Ortega lo dejó sin pasaporte. Hoy dirige desde el exilio una plataforma opositora.
El respaldo tácito llegó el mismo lunes. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos presentó su informe sobre Nicaragua (junio 2025-junio 2026) y concluyó que el Estado “ha continuado extendiendo la represión contra voces disidentes más allá de las fronteras del país”. En casa, dijo, ya no hay pluralismo: en 185 votaciones de la Asamblea Nacional no hubo un solo voto en contra. El Frente Sandinista controla los 153 municipios y los consejos de la Costa Caribe. Desde 2018 se han cancelado 5.539 organizaciones y cerrado al menos 56 medios. Hay detenciones arbitrarias, desapariciones y muertes bajo custodia. El Alto Comisionado Volker Türk calificó la situación de “completamente indefendible”.
La diferencia no es semántica. Mientras la oposición denuncia, el informe de la ONU describe un patrón de Estado: primero el cierre interno; después, el seguimiento de líderes en Costa Rica y otros destinos de la diáspora. Quien sale no queda fuera del alcance de Managua.
Para el Gran Caribe eso cambia el mapa. Costa Rica, Panamá, Honduras y el sur de Florida dejan de ser solo refugio. Se convierten en territorio de una disputa que el régimen de Ortega exporta. Mairena pidió que el Consejo no archive el caso. El informe leído el mismo día dice que no hay motivo para archivarlo.
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— Gran Confederación Opositora Nicaragüense GCON (@GCONicaragua) September 21, 2026
El líder campesino @MedardoMairena, Coordinador @GCONicaragua denunció ante el Consejo de #DDHH de la #ONU @UN_HRC el agravamiento de la represión nacional y transnacional del régimen sandinista de Ortega-Murillo contra la oposición y el pueblo de #Nicaragua pic.twitter.com/TUmjAoSRDz