Estados Unidos

Difunden fotos del encuentro entre Delcy Rodríguez y Venezuela, mientras las grietas crecen en la diáspora

Delcy Rodríguez y Donald Trump

Delcy Rodríguez, con el gesto de dos dedos asociado al “venceremos” chavista, posa junto a Donald Trump, que levanta el pulgar, tras su reunión en el hotel Lotte New York Palace. Al fondo, las banderas de Estados Unidos y Venezuela. Imagen difundida por la Presidencia de Venezuela.

Nueva York, Estados Unidos El Gobierno de Venezuela difundió este miércoles las fotografías del encuentro a puerta cerrada que Delcy Rodríguez sostuvo la noche del martes con Donald Trump en Nueva York. Las imágenes —ella con el gesto de “venceremos” y él con el pulgar arriba; ambos sentados ante las banderas de Estados Unidos y Venezuela— sellan el deshielo entre Caracas y Washington ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro. Mientras el chavismo duro las lee como una rendición, en la oposición y en la diáspora crece el rechazo a lo que consideran la legitimación de un gobierno interino sin elecciones.

caribe.mx

Redacción

Nueva York, Estados Unidos.— El Gobierno venezolano difundió las fotos de un encuentro a puerta cerrada entre Delcy Rodríguez y Donald Trump en Nueva York, un gesto que resume el giro de las relaciones entre Caracas y Washington y que ha abierto grietas tanto en el chavismo duro como en la oposición y la diáspora.


La reunión se celebró la noche del martes 22 de septiembre en el hotel Lotte New York Palace, al margen de una recepción que Trump ofreció a mandatarios durante la Asamblea General de la ONU. Fue el primer cara a cara entre un presidente estadounidense y una líder chavista desde la breve conversación de Barack Obama con Nicolás Maduro en 2015, y el primero desde que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro el 3 de enero de 2026. Estuvieron presentes, entre otros, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent, la jefa de gabinete Susie Wiles y Stephen Miller. No hubo acceso de prensa.


Rodríguez calificó el encuentro de “histórico”. En su mensaje en X escribió que hablaron de “fortalecer la relación bilateral” y de una agenda de cooperación en energía, minería, seguridad y “otros asuntos de interés común”. Agradeció el apoyo de Trump tras los terremotos del 24 de junio y el respaldo a la “reinserción” de Venezuela en foros multilaterales. Horas antes, en el mismo recinto de la ONU, Trump había llamado a Maduro “dictador fuera de la ley” y “auténtico criminal”, y se había referido al acuerdo petrolero de agosto —que otorga a Estados Unidos acceso privilegiado a más del 20 % de las reservas venezolanas— como “el botín del vencedor”.


Las imágenes que el Gobierno venezolano circuló en las últimas horas muestran dos momentos. En una, ambos sonríen de pie ante las banderas de Estados Unidos y Venezuela: ella con el gesto de dos dedos (el mismo que el chavismo asocia a “venceremos”) y una flor blanca en el vestido celeste; él con el pulgar arriba. En la otra aparecen sentados, con un pequeño arreglo floral y vasos de agua entre ellos. El contraste visual es deliberado: la vicepresidenta de Maduro posa con el presidente que ordenó la captura de su jefe, a unos 15-16 kilómetros de la cárcel de Brooklyn donde Maduro permanece detenido.


El malestar en el chavismo “duro”


Entre militantes y disidentes del chavismo las fotos han sido leídas como una humillación. En redes y en algunos portales de izquierda se habla de “cipayada”, “traición” y “entrega”. Recuerdan los discursos de Hugo Chávez contra “el imperio”, las consignas de que no saldría “ni una gota de petróleo” hacia Estados Unidos y la retórica de resistencia que Delcy misma usó durante años. Figuras como Elías Jaua o Rafael Ramírez ya habían criticado el pacto petrolero de agosto como “entreguista” e “inconstitucional”. La sonrisa junto a Trump, justo después de que este celebrara la operación militar y el “botín”, ha profundizado esa fractura. Un sector ve a Rodríguez como quien salvó la estructura del poder a cambio de subordinarse; otro la acusa de haber abandonado la doctrina.


Quienes celebran la intervención y exigen más


En Venezuela y en la diáspora hay quienes apoyaron —o al menos no rechazaron— la operación de enero que sacó a Maduro, pero no aceptan que eso se traduzca en legitimar a Delcy como interlocutora permanente. Protestas en Caracas y frente a la ONU en Nueva York llevaron consignas como “Cara nueva, mismo régimen”, “Sin voto, no hay petróleo” y “Delcy, te vas a Brooklyn con Maduro”. Activistas en Doral (Florida) y Nueva York lo describen como “una bofetada” a la posibilidad de elecciones limpias. Adelys Ferro, del Venezuelan American Caucus, resumió el sentimiento de muchos: la reunión refuerza la permanencia de Rodríguez ante inversionistas e instituciones, mientras se diluye la hoja de ruta democrática que María Corina Machado y otros sectores opositores siguen reclamando.


Ese sector suele distinguir entre la captura de Maduro (vista por muchos como un alivio) y el modelo actual: un gobierno interino de origen chavista que negocia petróleo y deuda con Washington, con la oposición histórica marginada y sin fecha clara de elecciones. Algunos migrantes que celebraron en las calles en enero ahora protestan porque, al mismo tiempo, enfrentan políticas migratorias más duras en Estados Unidos.


La diáspora, dividida y frustrada


En Nueva York hubo manifestaciones con detenciones; en Florida el malestar se mezcla con la preocupación por deportaciones. La percepción dominante en buena parte de la diáspora no es de rechazo total a cualquier contacto con Washington, sino de decepción: se esperaba que la intervención abriera una transición más amplia, no un arreglo pragmático con la sucesora de Maduro. Analistas citados en medios internacionales señalan que Trump parece priorizar estabilidad, petróleo e inversión (ha hablado de 100.000 millones de dólares) sobre una ruptura institucional completa. Rodríguez, por su parte, usa las fotos para proyectar normalización y “diplomacia al servicio del interés nacional”.


El resultado es un panorama fragmentado. El Gobierno vende las imágenes como el sello de una nueva etapa. El chavismo más ideológico las vive como rendición. Quienes apoyaron o aceptaron la acción militar de enero las ven como la consolidación de un tutelaje que no incluye las urnas que pedían. Y la diáspora, repartida entre el alivio por el fin de Maduro y la rabia por la continuidad del aparato, mira las sonrisas ante las dos banderas y se pregunta qué parte de esa foto es realmente suya.

Delcy Rodríguez y Donald Trump

Delcy Rodríguez y Donald Trump, sentados frente a frente durante el encuentro a puerta cerrada. Entre ambos, una mesa con flores y vasos de agua; detrás, las banderas de ambos países. La cita se celebró a unos 15 kilómetros de la cárcel de Brooklyn donde permanece detenido Nicolás Maduro.

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