El embajador incómodo que México no quiere: Mauricio Tobón, el perfil anti-narco que choca con la 4T

Mauricio Tobón, empresario antioqueño y embajador designado de Colombia en México. De derecha sin complejos, sin carrera diplomática y con el respaldo de Abelardo de la Espriella, Trump y Bukele. Llamó “zurdos de mierda” a Sheinbaum y Lula.
Ciudad de México El embajador que la 4T no quiere recibir. Colombia propone en México a Mauricio Tobón, el empresario que llamó “zurdos de mierda” a Sheinbaum y que representa la nueva ola anti-narco de Trump, Milei y Bukele. ¿Por qué le incomoda tanto a Palacio Nacional?
Ciudad de México.— No es raro que el nuevo embajador de Colombia en México cause escozor en Palacio Nacional. Es lógico. Mauricio Tobón, designado por el presidente Abelardo de la Espriella, llamó a Claudia Sheinbaum, a Lula y a Pedro Sánchez lo que son para millones que ya se hartaron de la izquierda: “zurdos de mierda”. Lo dijo en abril, en X, al comentar la Cumbre Progresista de Barcelona. Y tenía razón.
Tobón no es un diplomático de carrera. Es un empresario, economista de EAFIT, exitoso, de derecha sin pena. De los que De la Espriella quiere: vendedores, no burócratas de coctel. Gente que entiende que la diplomacia hoy no es para solapar narco-gobiernos, es para hacer negocios y enfrentar al crimen.
Su designación es congruente con lo que está pasando en Colombia. En menos de un mes, De la Espriella le entró de frente al narco como no lo hizo Gustavo Petro en cuatro años: Operación Titán en Manizales, dos cabecillas del Tren de Aragua capturados — “El Coti” y “El Patón” — buscados por EE.UU., bombardeos en Guaviare contra disidencias de las FARC, extradiciones masivas. Mano dura real. No abrazos.
Por eso algunos en México hace escándalo. Su postura patriotera y progre no entiende la tendencia hemisférica: el hartazgo de la izquierda social-comunista que pacta con narcos, que destruye instituciones de contrapeso, que sepulta la democracia con el cuento de los pobres.
Esa tendencia la encabezan Donald Trump, Javier Milei, Nayib Bukele, y en México voces como Ricardo Salinas Pliego. Todos han dicho lo que Trump repite sin filtro: México es un narco-gobierno. Morena tiene una lista documentada de narco-funcionarios y narco-gobernadores, gobernadores de la 4T señalados por EE.UU. por sus vínculos. No es invento colombiano.
Por eso no sorprende que Claudia Sheinbaum no le quiera dar el plácet a Tobón. Es evidente que lo va a rechazar. ¿Cómo va a recibir a alguien que dice en voz alta lo que la mitad del país piensa de ella y de AMLO?
El caso del embajador de EE.UU. lo explica todo. Ronald Johnson no es un diplomático de salón. Es militar, ex inteligencia, anti-narco, el mismo que como embajador en El Salvador ayudó a Bukele a construir el sistema penitenciario que hoy tiene a miles de pandilleros en la cárcel y a El Salvador como el país más seguro de América. A nadie sensato le asusta un perfil así. Asusta a los que delinquen.
Los que delinquen son los zurdos. Y en México lo han demostrado destruyendo al INE, a la Corte, al INAI, militarizando todo y entregando territorios al crimen organizado.
Tobón encaja perfecto en ese nuevo mapa: un embajador de derecha, anti-Soros, anti-Agenda 2030, anti-globalismo comunista, que llama a las cosas por su nombre y que ve a Santiago Abascal como lo que es: una promesa de restauración.
Que la izquierda mexicana se dé golpes de pecho por un tuit de “zurdos de mierda” es hipocresía pura. La realidad es que la era de los embajadores tibios que aplauden a la 4T se acabó. Hoy la tendencia es Bukele, Milei, Trump y De la Espriella. Y su embajador en México es congruente con eso.