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Marco Rubio iguala a Kissinger y se convierte en el funcionario más poderoso de Estados Unidos después de Trump

Marco Rubio

El secretario de Estado y ahora asesor permanente de Seguridad Nacional, Marco Rubio, en una comparecencia oficial. Trump lo colocó en el mismo doble cargo que Henry Kissinger ocupó hace medio siglo.

Nueva York Marco Rubio se convierte en el funcionario más poderoso de Estados Unidos después de Donald Trump. El presidente lo nombró este martes asesor permanente de Seguridad Nacional sin quitarle la Secretaría de Estado, un arreglo que no se veía desde Kissinger. En América Latina, esa concentración de poder refuerza su peso como el coco del gabinete de Sheinbaum y de los gobiernos del eje Cuba-Nicaragua-Venezuela.

caribe.mx

Redacción

Nueva York, Estados Unidos.— El presidente Donald Trump nombró este martes de forma oficial a Marco Rubio como asesor de Seguridad Nacional. Rubio conservará al mismo tiempo la Secretaría de Estado y se convierte en la primera persona desde Henry Kissinger, en los años 70, en ocupar ambos cargos a la vez.


La decisión formaliza un arreglo que ya operaba desde mayo de 2025, cuando Rubio sustituyó de manera interina a Michael Waltz. El cargo de asesor de Seguridad Nacional no requiere confirmación del Senado. Al concentrar la diplomacia y la coordinación del Consejo de Seguridad Nacional, Rubio queda como el interlocutor más cercano al presidente en política exterior, inteligencia y defensa. Trump lo ha descrito como el hombre al que llama cuando hay un problema que resolver.


Esa concentración de poder no se veía en Washington desde Kissinger, quien combinó ambos puestos bajo Nixon y Ford entre 1973 y 1975. La comparación no es menor: el doble cargo da a Rubio control sobre la formulación de la política y sobre su ejecución diplomática.


El anuncio llega mientras Rubio está en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU. En la región, el movimiento se lee de otra manera. Hijo de inmigrantes cubanos y halcón histórico contra La Habana, Caracas y Managua, Rubio es el funcionario que más inquieta a los gobiernos de izquierda del hemisferio.


Ha acusado a la izquierda de haber “destruido” Cuba, Venezuela y Nicaragua, ha endurecido sanciones contra el régimen cubano y el conglomerado militar GAESA, ha presionado a Daniel Ortega por el cierre del espacio electoral en Nicaragua y ha sostenido que México enfrenta territorios controlados por el crimen organizado que deben ser enfrentados “de una manera u otra”.


Por eso, en el gabinete de Claudia Sheinbaum y en las capitales del llamado castrochavismo —Díaz-Canel, Ortega y lo que queda de esa órbita—, Rubio no es un secretario de Estado más. Es el coco: el hombre que ahora, con dos de los cargos más sensibles de Washington en las mismas manos, tiene más margen que nunca para traducir esa línea en política concreta.



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