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Sheinbaum regaña a su gabinete por lujos y admite que trae dificultades con EU: "Amistad no significa renunciar a principios"

Claudia Sheinbaum

La presidenta de México durante su mensaje de este martes con motivo de su Segundo Informe de Gobierno, en Palacio Nacional, ante gobernadores y funcionarios de gabinete.

Ciudad de México En un Segundo Informe, Claudia Sheinbaum reprendió a sus propios funcionarios por perder la sencillez y la humildad ante los escándalos de lujos, y por primera vez admitió que la relación con el gobierno de Donald Trump ha tenido "dificultades", al advertir que "amistad no significa renunciar a nuestros principios" y que defenderá la soberanía de México.

Ciudad de México.— Tuvo que llegar el Segundo Informe para que Claudia Sheinbaum hiciera lo que no hizo en meses: reprender en público a los suyos por los excesos.


Desde Palacio Nacional, con 300 invitados, gobernadores y la nueva Corte aplaudiendo, la presidenta abrió su discurso no con cifras, sino con un jalón de orejas.


"Los servidores públicos tenemos la obligación de comportarnos con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad".


No mencionó nombres, pero todos entendieron a quién iba. El mensaje llega tarde, después del escándalo de los viajes a Europa, relojes de lujo, camionetas blindadas y fiestas privadas de funcionarios de Morena que la propia presidenta había minimizado como "gajes del oficio". Hoy, por primera vez, acepta que la austeridad republicana no se está cumpliendo en su gobierno.


Y el segundo momento que importa de este informe no fue económico ni de seguridad. Fue de política exterior.


Sheinbaum por fin dijo en voz alta lo que todo el gabinete sabía: la relación con Estados Unidos está mal.


"Subrayo la relación con el gobierno de Estados Unidos, que ha tenido sus dificultades, pero que hemos tomado la decisión de siempre buscar el entendimiento".


Eufemismo para un año de aranceles de Trump a vehículos mexicanos, presiones por migración y amagos de intervención por seguridad. La presidenta intentó venderlo como diálogo, pero tuvo que ponerse dura para la tribuna nacionalista:


"Queremos cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones, pero cooperación no significa sometimiento, amistad no significa renunciar a nuestros principios".


Y cerró con la frase que buscaba titulares:


"Mientras yo tenga el honor de servir como presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia".


En resumen: regaño interno por la crisis de credibilidad de la 4T y defensa externa por la crisis con Washington. Dos اعترافes que marcan el segundo año de Sheinbaum: el enemigo no está solo afuera, también viste de guinda y viaja en primera clase.

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