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Surge en Colombia la "Mañanera Guerrillera" del ELN con producción televisiva profesional y marca el parteaguas de la propaganda criminal

ELN

La presentadora del video del ELN difundido el 17 de septiembre desde el Catatumbo, región fronteriza con Venezuela. El grupo armado dejó el formato de comunicado improvisado y produjo una pieza con presentadora, micrófono de solapa y edición profesional.

Cúcuta, Colombia El Ejército de Liberación Nacional difundió la prueba de supervivencia de tres policías de la DIJIN y una civil con formato de noticiero: presentadora armada, micros de solapa y edición con grafismos. La pieza, lanzada en la web del ELN y replicada en X y Telegram, inaugura la mañanera guerrillera y confirma una tendencia global: guerrilla y delincuencia organizada roban, secuestran y matan, pero ahora copian el modelo audiovisual profesional de la izquierda en el poder para disputar la narrativa mientras los gobiernos de derecha intentan desmontar lo que la izquierda permitió.

Cúcuta, Colombia.— El video no llegó por televisión. Llegó como llegan todos los comunicados del Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrilla colombiana de 61 años que opera como ejército irregular en el Catatumbo, zona fronteriza con Venezuela y corredor hacia el Caribe: primero a su página oficial www.eln-voces.com, luego a canales de difusión en Telegram y WhatsApp y a cuentas afines en X, antes Twitter, que la plataforma suspende cada pocos meses y que reaparecen con otro nombre. De ahí lo tomaron los medios colombianos el 17 de septiembre. Ese es el circuito oficial del ELN: sin cuentas verificadas en YouTube, Facebook o Instagram —su canal ELN Colombia en YouTube fue cerrado en 2019 y su Facebook no publica desde 2018— pero con una red de reenvío que garantiza viralización en Colombia y Venezuela.


Lo relevante no es dónde se difundió, sino cómo se difundió. La guerrilla dejó el video tembloroso grabado con celular y produjo su primera mañanera guerrillera.


La escena abre con una mujer joven, cabello liso, con uniforme verde oliva, chaleco porta proveedores, brazalete rojo y pañoleta roja y negra que le cubre boca y nariz con las letras ELN en blanco, tipografía sans serif, mayúsculas, bien centrada. Sostiene un fusil AK-47 cruzado al pecho. Habla a cámara, en plano medio estable, sin viento en el audio, con dicción pausada, con el índice levantado como una presentadora de noticias. Detrás, cielo sobreexpuesto y montañas del Catatumbo desenfocadas con bokeh natural.


El segundo bloque es puro formato televisivo. Tres personas sentadas en sillas plásticas verdes, fondo de plástico negro arrugado que hace de ciclorama, con micro de solapa negro —lavalier— idéntico para todos. Camisetas rosadas tipo polo, misma paleta, vestuario entregado. Son el mayor Fredy Alexis Russi González y los patrulleros Érika Tatiana Monroy Hurtado y Yesid Medina Traslaviña, los tres adscritos a la DIJIN, sigla de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol, unidad élite de inteligencia judicial de la Policía Nacional de Colombia, y Angie Jácome Saravia, civil de Ocaña. Cada testimonio tiene grafismo inferior: cintillo blanco sobre negro con la leyenda 4 FINES ELN y Archivos DIJIN, imitando expediente oficial.


La edición incluye inserciones que no son de guerrilla improvisada: fotografías tipo carné de los policías con uniforme, capturas de pantalla de celular ampliadas con efecto lupa donde se ven chats de Facebook y WhatsApp, un mapa satelital con coordenadas que simula visor de dron policial, un clip de noticiero regional con cintillo amarillo que dice A LA CÁRCEL PRESUNTO ASESINO DE FAMILIA EN TIBÚ, cortinilla negra con texto en mayúsculas blancas que sentencia Relación entre la DIJIN y la banda paramilitar del 33, referencia al Frente 33, nombre con el que se conoce a una disidencia de las antiguas FARC, sigla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que no se desmovilizó tras el acuerdo de paz de 2016 y que vive del narcotráfico. Hay cortes en J, donde la voz continúa y la imagen cambia a bosque visto desde dron, y uso de desenfoque de fondo para aislar a la presentadora.


Es una súper producción insurgente. Y aquí está el parteaguas glocal que importa.


Para las víctimas, guerrilla y delincuencia organizada son lo mismo: roban, secuestran, extorsionan y matan. Para el derecho penal internacional, también. Para la izquierda en el poder en América Latina, no. En Colombia, durante el gobierno de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda, entre 2022 y 2026, la guerrilla no fue tratada como delincuencia, sino como actor político. Se le dio estatus de mesa de negociación en la política de Paz Total, se decretaron ceses al fuego y se frenó la ofensiva de la Fuerza Pública. El ELN creció, se armó y aprendió.


Para la derecha que hoy gobierna con Abelardo De La Espriella, que asumió en agosto de 2026, la guerrilla es delincuencia, punto. Y la ha declarado objetivo militar con orden de ofensiva total y rechazo a cualquier canje por secuestrados, como lo hizo el 17 de septiembre al conocer el video.


Esa disputa semántica —¿delincuentes o actores políticos?— es la que explica el salto audiovisual. Cuando un gobierno de izquierda permite y hasta fomenta el discurso de que la guerrilla es distinta a la delincuencia, la guerrilla se profesionaliza. Cuando un gobierno de derecha la combate como delincuencia, la guerrilla ya no responde solo con balas, responde con imagen.


Y no está sola. La izquierda global entendió hace años que el poder es audiovisual. En Ecuador, el expresidente de izquierda Rafael Correa produce un podcast de lujo con apoyo técnico de la televisión estatal rusa. En España, Canal Red, proyecto de la izquierda radical, nació con asesoría y amplificación del ecosistema mediático ruso. En México, la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum es una súper producción itinerante que recorre el país con pantallas LED, switcher, microfonía y escenografía móvil, formato que nació con Andrés Manuel López Obrador.


Lo que hizo el ELN es copiar ese manual. Dejó el comunicado leído en el monte y montó su mañanera guerrillera: atril sin atril, presentadora con fusil, prueba de vida como prueba del día, y narrativa de nosotros investigamos a los corruptos. Es el mismo lenguaje.


Mañana lo hará el resto. El Primer Comando de la Capital en Brasil, el Tren de Aragua venezolano-caribeño que ya transmite ruedas de prensa desde cárceles, las pandillas haitianas que anuncian treguas en TikTok Live. Todos entendieron que si la izquierda en el poder y la guerrilla delincuencial igualan formatos de propaganda profesional, la delincuencia común no se quedará atrás.


El video de la vía Ocaña-Aguachica, vía troncal que conecta el interior andino con la frontera venezolana y con las rutas marítimas del Caribe hacia Centroamérica y Miami, no es solo la prueba de vida de tres policías y una civil retenidos el 17 de agosto. Es el piloto de la mañanera criminal que viene. Y el Gran Caribe, que sufre el secuestro, la extorsión y el narcotráfico como delincuencia sin apellido, debe leerlo como lo que es: terrorismo con edición en 4K.




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